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Geología e Hidrología

Montaña y agua son las características de Puebla de Lillo, son los dos elementos sobre los que basa su vida, su presente y su futuro. Todo el municipio se cobija a la sombra protectora de las cumbres del lado occidental de los Picos de Europa. Las cumbres calizas de la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica dominan el horizonte de todos estos pueblos y condicionan el medio de vida de sus gentes.

La Peña Susarón (1.450 metros) es un símbolo, una leyenda y hasta el título de una novela. La Peña San Justo (1.966 metros) vigila el valioso pinar y a todos sus habitantes, rebecos, lobos y urogallos. Peña Requejines (2.046 metros) oculta el tesoro helado del Lago Ausente. Toneo, El Runción, Las Lamas, el Mongayo, Sextil, la Fuentona, collado Ferroso, Pico Prado, San Isidro, Sentiles, El Ausente, Fonfría o Vegafonda son nombres de cumbres, sierras y puertos que conforman la geografía agreste de una comarca, cuyas gentes han aprendido a convivir con respeto y en armonía con la naturaleza.

La montaña ha proporcionado históricamente a los habitantes del municipio de Puebla de Lillo pastos para el ganado, leña, caza, piedra para hacer las casas y un sin número de leyendas para sobrellevar las largas tardes del invierno en el filandón alrededor de la lumbre.

Hoy, la montaña es un recurso natural en alza, a cuya sombra emergen modernos establecimientos respetuosos con el medio ambiente con el fin de dar respuesta a la necesidad de evasión del hombre urbano.

Pantano del Porma

El Porma es el gran río de Puebla de Lillo. Nace en el puerto de Las Señales, entre pinos centenarios. Sus primeras aguas vierten en cascada en el lugar de su nacimiento. Menéndez Pidal bautizó al nacimiento del Porma como Fuente Forma, hoy Zampuerma, deformación de Fuampuerma. Hay quien ha encontrado restos lingüísticos celtas y romanos en el nombre de Porma, pero lo único cierto es que el río nace con fortaleza y en pocos kilómetros se embalsa en uno de los grandes pantanos de la provincia leonesa, el del Porma o Vegamián.

Esa fortaleza le viene dada al Porma por toda una serie de afluentes que nacen en las quebradas de las sierras del Mampodre o a la sombra del puerto de San Isidro y cuya única razón de ser es aportar agua al Porma. El Silván va también a morir al Porma, pero antes recorre todo Puebla de Lillo haciendo gala de su bravura y belleza. El arroyo Cofiñal se suma al Porma bajo el puente erigido junto a la ermita de la Virgen de las Nieves en Puebla de Lillo. Celorio, Barbadillo y Arianes son los nombres de otros arroyos de aguas impetuosas, claras y muy frías, que terminan por desembocar en el Porma.
Todos los esfuerzos del Porma por convertirse en uno de los grandes ríos de la geografía leonesa se estrellan en un gran muro de cemento de 77 metros de altura. Allí, la fuerza y bravura se tornan en resignación y en calma. El embalse del Porma abarca 364 kilómetros cuadrados, con una capacidad total de 317 hectómetros cúbicos. Sus aguas pueden anegar un total de 1.160 hectáreas, aguas que deberían regar unas cincuenta mil hectáreas de tierra fértil, pero que muchas de ellas no han pasado de la etapa de proyecto.

La construcción del embalse supuso la desaparición de los pueblos de Armada, Camposolillo, Ferreras, Lodares, Quintana de Vegamián, Utrero y Vegamián.

Pero con ser importante, el río Porma no monopoliza la hidrografía de Puebla de Lillo. Más arriba, donde la ley de gravedad ha quedado casi en suspenso, el agua se ha agrupado en dos grandes lagos naturales de origen glaciar: el lago Isoba y el lago Ausente, dos maravillas del capricho de la naturaleza.

El lago Isoba se encuentra a 1.120 metros de altitud, a los pies de Peña San Justo y a unos ocho kilómetros de Puebla de Lillo, en el término del núcleo de población que lleva su mismo nombre, Isoba. Hoy, este lago está protegido y es espacio natural.

Para apreciar el lago Ausente hay que subir un poco más, concretamente a 1.800 metros, a los pies de Peña Requejines y muy cerca de la Estación de Esquí. Es el capricho geológico de más interés de toda la zona. De origen glaciar, su estado de conservación es excelente, al igual que el circo glaciar que lo rodea. Su diámetro es de doscientos cincuenta metros. Está protegido bajo la declaración de espacio natural especial. Desde lo alto del Pico Requejines, el lago se asemeja al perfil de una niña con dos moños a ambos lados de su cara.

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